6 de septiembre de 1987. Central Park, Nueva York. Astor Piazzolla sale al escenario con su mejor formación: el quinteto. Lo que toca esa noche queda grabado y se convierte en una de las versiones más celebradas del tango nuevo. Un concierto que sigue sonando como el momento exacto en que la tradición y el futuro se dieron la mano.
Astor Piazzolla (bandoneón). Pablo Ziegler (piano). Fernando Suárez Paz (violín). Horacio Malvicino (guitarra eléctrica). Héctor Console (contrabajo). Cinco músicos que llevaron el tango a lugares donde no había estado nunca: la Filarmónica de Berlín, el Town Hall de Nueva York, el Olympia de París. Y esa noche, a Central Park.
El concierto cierra con "Concierto Para Quinteto", una pieza larga que atraviesa estilos, épocas y estados de ánimo. Fácil perder el hilo en vivo. El quinteto lo sostiene de punta a punta.
Yo siempre toqué lo que sentí.
No me importaba si era tango o música del futuro.
Una remera para esa noche que sigue sonando.
Para los que entienden que algunos conciertos no terminan nunca.
Algodón premium · Hecho en Argentina

Una constelación de notas musicales en blanco y dorado dispuestas sobre un pentagrama abstracto. Cada círculo es una nota, cada línea una cuerda. La técnica de Piazzolla traducida a geometría. Tipografía sobria con el nombre del concierto al pie, como una tapa de disco.
El dorado evoca el bronce del bandoneón. El negro de la tela retoma el vestir formal de Piazzolla en escena. Un diseño pensado como objeto musical, no como remera ilustrada.
Una noche que cambió el mundo del tango. Hecha en Argentina.
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