1993. Cerati graba entre Santiago de Chile y Buenos Aires, junto a Zeta Bosio como coproductor. Soda Stereo todavía está en pie pero Cerati ya está en otro lado — lejos de la electricidad del estadio, más cerca del bedroom pop, los sintetizadores íntimos y la melodía despojada. Amor Amarillo es ese primer salto: el disco solista que adelantó todo lo que vino después.
Cerati armó un home studio en su casa de Providencia, Santiago de Chile — los Estudios Ámbar. Lo coprodujo con Zeta Bosio, con Tweety González en consultoría de audio y Cecilia Amenábar en voces. Sin presión discográfica, sin agenda de estadio: el disco más íntimo y experimental que Cerati firmó en los 90.
Lisa fue tercer single en 1994. Bajan es cover de Spinetta (de Artaud, 1973). Pulsar es manifiesto. Y Amor Amarillo, la canción que abre el disco y le da nombre, es uno de los momentos más tiernos y luminosos de toda su obra solista.
Cuerpos de luz corriendo en pleno cielo,
cristales de amor amarillo.
33 años después sigue sonando como un susurro.
Una remera para los que entienden que Cerati ya era otra cosa antes del adiós.
Mismo diseño. Dos cortes.
Dos espirales concéntricas que se cruzan: pulso, hipnosis, ondas que se repiten. Diseño original Métrica, inspirado en el espíritu del disco — el amarillo como concepto, la geometría como ritmo, esa idea de que un color puede ser el nombre de una emoción.
El amarillo no es decoración: es el título del disco, el nombre del tema que lo abre, la palabra que se repite en la letra — "cristales de amor amarillo". Un color convertido en idea, en frecuencia, en clave de lectura para todo el album.
Dos versiones. Un homenaje al disco que abrió la era solista de Cerati.
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