En 1765 salieron en Edo las primeras estampas a todo color. Un siglo después circulaban en París: Degas las coleccionaba, Mary Cassatt aprendió a hacer ese color en cobre y Henri Rivière le contestó a Hokusai con treinta y seis vistas de la Torre Eiffel. Acá están las dos puntas: Japón cambió la mirada, siete láminas de Edo a París, y Harunobu, catorce estampas del que abrió el color.