Suzuki Harunobu · Edo, 1765–1770
Ella detrás de los barrotes rojos, él afuera con un teatrito al hombro.
A3 (30×42) · A2 (42×59) cm · Schoeller Coated Mate 200 g · Impresión pigmentada
Las cortesanas se mostraban a los clientes detrás de un enrejado que daba a la calle. Acá, tras los barrotes rojos, una cortesana con grullas en la faja habla con su amante, un muchacho de sombrero de paja que lleva en un palo un teatro en miniatura; un chico lo mira desde abajo. En la nube, un poema de la antología Shin Kokinshū sobre un amor que se calla. La procedencia arranca con un apellido solo, Duret, y sigue en París. El Duret que coleccionaba estampas allí era Théodore Duret, el crítico amigo de Manet, que había viajado a Japón en 1871.
Se reproduce la hoja entera, tal como la guarda el museo: el papel con sus años, los márgenes y los sellos de quienes la tuvieron. No se retoca ni se empareja el color. Recibís una lámina nueva de una estampa vieja, con sus años a la vista.
“Aunque extraño, no hablo, / mientras pasan los días y los meses / detrás de mi puerta de cedro. / ¿Cómo aguantar este secreto adentro?”
Shin Kokinshū, el poema de la nube · versión castellana de la traducción del Cleveland Museum of Art
Cómo está hecha
OriginalXilografía en color sobre papel, década de 1760
FuenteThe Cleveland Museum of Art · 1921.349 · Open Access (CC0)
ImpresiónPigmentada, 12 tintas, en nuestro taller de Mar del Plata
PapelSchoeller Coated Mate 200 g
EntregaSin marco, en tubo rígido
La historia
Suzuki Harunobu (ca. 1725–1770) trabajó en Edo, la actual Tokio, y murió en 1770. En 1765 un grupo de aficionados ricos de la ciudad encargó calendarios ilustrados para intercambiar en Año Nuevo, como era costumbre, y en esas hojas la estampa suelta pasó a imprimirse a todo color, con un taco de madera distinto para cada tinta: de cinco a ocho, a veces diez. Se las llamó nishiki-e, «estampas de brocado». Su nombre quedó unido a ese salto. Dibujó sobre todo mujeres y muchachos del mundo flotante —los barrios de placer, el teatro, la calle—, figuras livianas, casi sin peso, y muchas veces una leyenda clásica vestida con la ropa del día: el mitate.
Barrotes rojos entre los dos.
El poema dice lo que ellos callan.