| 1 cuota de $22.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $22.000 |
| 3 cuotas de $7.333,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $22.000 |
| 2 cuotas de $11.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $22.000 |
| 6 cuotas de $4.845,13 | Total $29.070,80 | |
| 9 cuotas de $3.507,04 | Total $31.563,40 | |
| 12 cuotas de $2.848,82 | Total $34.185,80 | |
| 24 cuotas de $1.943,24 | Total $46.637,80 |
| 6 cuotas de $5.073,57 | Total $30.441,40 |
| 6 cuotas de $5.420,07 | Total $32.520,40 | |
| 9 cuotas de $4.126,71 | Total $37.140,40 | |
| 12 cuotas de $3.427,23 | Total $41.126,80 |
| 18 cuotas de $2.210,63 | Total $39.791,40 |
Es de noche sobre el Sena. Desde la cima de la torre salen haces de luz que barren el cielo; abajo, botes llenos de gente y farolitos de papel que flotan y se reflejan en el agua. La torre está dibujada con puntos de luz. Es la única vista nocturna de esta colección, y la más oscura: el negro manda y el papel apenas asoma.
Se reproduce la hoja entera, tal como la guarda el Musée Carnavalet: el papel con sus años, los márgenes y el sello rojo de Rivière. No se recorta, no se retoca ni se empareja el color. La hoja original del álbum mide 22,7 × 26,8 cm: la lámina A3 es más grande que la estampa de 1902.
Henri Rivière (1864–1951), parisino, repartió su vida entre la ciudad y la costa de Bretaña. Desde 1886 hizo las escenografías del teatro de sombras de Le Chat Noir, que dirigió artísticamente hasta el cierre, en 1897. Tenía las Treinta y seis vistas del monte Fuji de Hokusai, y fue de los primeros en Francia en intentar copiar no sólo el lenguaje de las estampas japonesas sino su técnica. Antes de estas litografías había grabado la torre en madera, en 1891. Mientras la construían, subió y la fotografió. Las Treinta y seis vistas de la Torre Eiffel salieron en 1902 como álbum, con prefacio de Arsène Alexandre y tipografía de George Auriol, impreso por Eugène Verneau. Firmaba con un monograma rojo que imita los sellos japoneses: está en cada lámina.
Luces arriba, faroles abajo.
Y el río, que lo repite todo.
