| 1 cuota de $22.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $22.000 |
| 3 cuotas de $7.333,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $22.000 |
| 2 cuotas de $11.000 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $22.000 |
| 6 cuotas de $4.845,13 | Total $29.070,80 | |
| 9 cuotas de $3.507,04 | Total $31.563,40 | |
| 12 cuotas de $2.848,82 | Total $34.185,80 | |
| 24 cuotas de $1.943,24 | Total $46.637,80 |
| 6 cuotas de $5.073,57 | Total $30.441,40 |
| 6 cuotas de $5.420,07 | Total $32.520,40 | |
| 9 cuotas de $4.126,71 | Total $37.140,40 | |
| 12 cuotas de $3.427,23 | Total $41.126,80 |
| 18 cuotas de $2.210,63 | Total $39.791,40 |
La lluvia cae en líneas diagonales sobre el alero; una muchacha de kimono rosa sale por la puerta y alcanza unas flores amarillas por encima del cerco. Cleveland la titula por el color del vestido, pero otros museos catalogan este mismo diseño como una parodia de Ōta Dōkan (Harvard, Boston, Minneapolis). La leyenda: un día de lluvia, Dōkan pidió prestada una capa de paja en una posada, y la muchacha le trajo una flor de yamabuki. Un poema lo explicaba: la yamabuki no da semilla, y mino es a la vez «semilla» y «capa de paja». El guerrero no está en la hoja: la lluvia y la flor alcanzan.
Se reproduce la hoja entera, tal como la guarda el museo: el papel con sus años, los márgenes y los sellos de quienes la tuvieron. No se retoca ni se empareja el color. Recibís una lámina nueva de una estampa vieja, con sus años a la vista.
Suzuki Harunobu (ca. 1725–1770) trabajó en Edo, la actual Tokio, y murió en 1770. En 1765 un grupo de aficionados ricos de la ciudad encargó calendarios ilustrados para intercambiar en Año Nuevo, como era costumbre, y en esas hojas la estampa suelta pasó a imprimirse a todo color, con un taco de madera distinto para cada tinta: de cinco a ocho, a veces diez. Se las llamó nishiki-e, «estampas de brocado». Su nombre quedó unido a ese salto. Dibujó sobre todo mujeres y muchachos del mundo flotante —los barrios de placer, el teatro, la calle—, figuras livianas, casi sin peso, y muchas veces una leyenda clásica vestida con la ropa del día: el mitate.
Una flor en vez de una capa.
El que la pidió no aparece.
