Ciudades que no existen · Paul Klee
El original es más chico que una hoja A5. La ciudad entera entra en una postal.
Schoeller coated mate 200 g · 12 tintas pigmentadas · A3 (30×42) · A2 (42×59) cm · Pieza de colección
Un jardín amurallado hecho de mosaicos: rectángulos, triángulos y rombos de acuarela que van armando torres, arcos y una flor enorme en el medio. No hay una sola línea recta larga — la arquitectura se sostiene por acumulación de pedacitos de color.
Lo que descoloca es el tamaño. Según el registro del museo la hoja mide 21,4 × 16,8 cm: más chica que una hoja A5, más chica que este párrafo impreso. Klee construyó una ciudad entera en el espacio de una postal. Ampliada a A2 se ve lo que a simple vista se pierde — que cada mosaico está pintado de a uno.
Es de 1919, el año anterior a su entrada a la Bauhaus. Todavía no enseñaba: todavía estaba averiguando.
Se reproduce el escaneo del original tal como está: el grano del papel, el montaje de cartón sobre el que Klee pegaba y firmaba sus obras, y las manchas del tiempo donde las hay. No se retoca ni se empareja nada.
Impresión con doce tintas pigmentadas sobre papel Schoeller coated mate — pigmento, no colorante: es la técnica con la que los museos reproducen su propia obra, y no se destiñe con los años. Cada archivo se eligió midiendo su resolución real contra el tamaño de impresión.
“Kunst gibt nicht das Sichtbare wieder, sondern macht sichtbar.”
Paul Klee, Credo del creador, 1920 — «el arte no reproduce lo visible: hace visible»
Cómo está hecha
ImpresiónPigmentada, 12 tintas, en nuestro taller de Mar del Plata
ObraBuscada, verificada y curada por Métrica
EntregaSin marco, en tubo rígido
Especificaciones
FormatoA3 (30×42) · A2 (42×59) cm
MaterialSchoeller coated mate 200 g · 12 tintas pigmentadas
AcabadoMate
Resolución300 DPI
Se entrega sin marco, para que elijas el estilo que combine con tu espacio (la imagen enmarcada es de referencia). Recomendamos marcos A3 — 29,7 × 42 cm — en negro mate, madera clara o aluminio.
La historia
Paul Klee (1879–1940) enseñó en la Bauhaus entre 1921 y 1931, al lado de los arquitectos, y no levantó jamás un edificio. Su clase se llamaba Gestaltungslehre —teoría de la forma— y de ahí salió el Cuaderno pedagógico de 1925, donde escribió la frase que lo define: una línea activa que se va de paseo, sin meta. En 1933 los nazis lo echaron de la Academia de Düsseldorf y volvió a Berna, la ciudad de su padre. Ahí le diagnosticaron esclerodermia, la enfermedad que le fue endureciendo la piel y las manos: los últimos cuadros tienen esa línea negra gruesa que no es un estilo sino una mano que ya no responde. Murió en 1940, a los 60.
Una ciudad amurallada.
Más chica que una postal.